Si tienes la sensación de que, últimamente, todas las viviendas que visitas parecen iguales, no es solo por culpa de ese gigante sueco que tú y yo conocemos: también debemos buscar gran parte de la responsabilidad al llamado home staging.
Cuando alguien entra en una vivienda por primera vez, su cerebro empieza a procesar señales estéticas, espaciales y funcionales en cuestión de segundos. El home staging se erige precisamente en ese terreno: la preparación estratégica de un inmueble para que, al entrar, el observador “vea” su máximo potencial de forma inmediata.
No es decorar por decorar ni seguir modas decorativas efímeras, sino aplicar criterios basados en el comportamiento del ojo humano y las expectativas habituales de compradores e inquilinos. Y por eso al final, muchas viviendas parecen ser réplicas exactas con el mismo tipo de salón, la misma cocina, un dormitorio similar…
También es cierto que esta forma de decorar, que sigue sus propias reglas y criterios estilísticos, tiene su parte buena. ¿Quieres saber cuáles son sus principios y cómo incorporar aquellos que pueden ayudar a que tu casa sea realmente más bonita y acogedora? Hoy te lo contamos.
¿Qué es el home staging?
El home staging, intrínsecamente vinculado al mundo inmobiliario, es una corriente que combina aspectos de la decoración funcional, la psicología visual y el marketing.
Su objetivo es decorar un espacio inmobiliario que está en venta o alquiler, pero lo hace de tal forma que no solo busca embellecer el espacio para presentarlo a los potenciales inquilinos, sino que optimiza su atractivo para el mayor número de personas posibles.
Como hemos leído por ahí, con el home staging se busca que cualquier persona “se vea” viviendo en ese lugar, aumentando así sus posibilidades de venta o alquiler. A diferencia de un proyecto de interiorismo personalizado (que refleja los gustos de un propietario), el home staging persigue neutralidad, claridad y orden para que quien vaya a verlo pueda imaginarse viviendo allí.
¿Cuándo surge esta manera de decorar?
El home staging tiene su origen en Estados Unidos en la década de 1970, aunque se popularizó globalmente en los años 90 y 2000 con el auge de los mercados inmobiliarios competitivos y, más recientemente, con la influencia de programas de televisión y plataformas digitales.
La idea de la que parte es sencilla: una casa bien presentada y decorada de forma neutra se vende/alquila antes.
Su sentido no radica en disfrazar deficiencias estructurales o decorar de forma espectacular un espacio, sino en manejar lo que está al alcance (limpieza visual, orden, iluminación…) para que la percepción del inmueble sea lo más favorable posible desde el primer vistazo por el mayor número de personas.
Principios básicos del home staging
Los profesionales del home staging se apoyan en una serie de principios estilísticos y decorativos que, combinados, generan espacios que “funcionan” para muchos más ojos que aquellos que tienen una decoración muy personal. Estos son algunos de los pilares más sólidos:
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- Neutralidad cromática: Colores suaves y paletas neutras que amplían visualmente el espacio y no distraen la atención.
- Limpieza y orden absoluto: Espacios despejados, superficies libres de desorden y una sensación general de pulcritud.
- Maximización de la luz: Aprovechar luz natural y aumentar la artificial con lámparas estratégicamente colocadas para generar luminosidad uniforme.
- Redistribución funcional del espacio: Muebles colocados para enfatizar las funciones de cada estancia (zona de descanso, comedor, área de trabajo, etc.)
- Eliminación de elementos personales: Sin fotografías ni elementos personales que dificulten la proyección del observador.
- Accesorios bien dosificados: Uso mesurado de textiles, plantas, cojines y objetos decorativos que aporten calidez sin saturar.
- Reparaciones básicas y mantenimiento: Pequeños arreglos de pintura, grifos, puertas o suelos generan una impresión de cuidado y calidad.
Cómo aplicarlo con acierto en tu propia casa
Podrías pensar: ¿para qué quiero aplicar los principios estéticos y decorativos de una corriente que busca homogeneizar las viviendas y termina haciéndolas lucir tan neutras y con tan poca personalidad? Pues, aunque no lo creas, tiene algunos aspectos positivos:
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- Ordena y despeja: Una de las reglas del home staging que puedes aplicar en tu hogar. Retira el excesos de objetos y de muebles que no aporten funcionalidad o que empequeñezcan el espacio. Un ambiente espacioso siempre se percibe como más disfrutable, además de que será más práctico para el día a día.
- Revisa la iluminación: El home staging presta mucha atención a la iluminación, algo que no siempre se tiene en cuenta. Abre cortinas, cambia bombillas por otras con luz cálida uniforme y añade lámparas donde falte luz, ¡lo agradecerás!
- Armoniza colores: Si las paredes de tu casa tienen tonos muy intensos, considera repintarlas en colores neutros ya que no te cansarás de ellos y así, cualquier pieza de mobiliario futura tiene más posibilidades de encajar. Lo mismo para textiles y elementos grandes de mobiliario.
El home staging trasciende la decoración estética y se asienta sobre principios psicológicos y prácticos. Si te quedas con algunos de sus principios y los aplicas con gusto en tu hogar, no solo transformarás el aspecto de tu casa, sino también la manera en que los demás la perciben. Y ese, precisamente, es su mayor valor.

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