El baloncesto es uno de los deportes más completos para trabajar el cuerpo, ya que combina carrera, saltos, cambios de dirección, aceleraciones y movimientos de fuerza. Pero, ¿qué grupos musculares trabajas jugando al baloncesto?
Aunque las piernas tienen un rol protagonista, durante un encuentro también intervienen los músculos del abdomen, la espalda, los hombros y los brazos. Esta combinación hace que el baloncesto sea una actividad muy exigente a nivel físico y capaz de mejorar diferentes capacidades al mismo tiempo. ¡Unas canastas y seguro que te sientes mucho mejor!
¡Descubre qué grupos musculares trabajas jugando al baloncesto!
Piernas: son las que centran toda la atención
Los músculos de las piernas son probablemente los que reciben una mayor carga durante un partido o un entrenamiento de baloncesto. Cada carrera, salto, frenada o cambio de dirección exige un trabajo constante de la musculatura inferior, la cual tiene que estar perfectamente preparada.
Los cuádriceps, situados en la parte delantera de los muslos, participan especialmente en los saltos, las aceleraciones y las extensiones de las rodillas. Por su parte, los isquiotibiales, que se encuentran en la parte posterior del muslo, intervienen en la carrera y ayudan a controlar los movimientos que la pierna va reproduciendo.
También tienen una función muy relevante los glúteos. Estos músculos participan en la extensión de la cadera y son fundamentales para generar potencia al saltar, correr o realizar cambios rápidos de dirección. Unos glúteos fuertes van a contribuir, además, a mejorar la estabilidad durante los desplazamientos, algo básico para la prevención de lesiones.
Tampoco nos podemos olvidar de los gemelos. Cada salto y cada impulso hacia delante y hacia arriba requiere la participación de esta musculatura, especialmente durante las acciones explosivas que caracterizan a un deporte con una gran cantidad de federados en nuestro país.
Abdomen y zona lumbar también se ejercitan
Al hablar de qué grupos musculares trabajas jugando al baloncesto, aunque pueda parecer que con este deporte se trabajan principalmente las extremidades, la zona central del cuerpo desempeña una función imprescindible. Los músculos abdominales y lumbares forman parte del muy conocido core, que ayuda a estabilizar el cuerpo durante prácticamente cualquier movimiento. Es fundamental para obtener equilibrio.
Cuando un jugador cambia de dirección, salta para capturar un rebote o entra a canasta, necesita mantener el equilibrio y controlar su higiene postural. Para ello, el abdomen y la musculatura de la zona lumbar trabajan constantemente y, desde luego, a gran intensidad.
Un core fuerte puede facilitar la transmisión de fuerza entre las piernas y la parte superior del cuerpo. Además, ayuda a mantener una postura estable durante el juego y puede ser importante para realizar movimientos más controlados, sin caer en la brusquedad.
Espalda, hombros y brazos son muy necesarios
El tren superior también participa de manera calve en la práctica del baloncesto. Los músculos de la espalda intervienen en acciones como mantener la posición corporal, proteger el balón y realizar determinados movimientos defensivos, como pueden ser los bloqueos.
Los hombros y los brazos tienen un papel evidente en los pases y lanzamientos a canasta. El deltoides participa en numerosos movimientos del hombro, mientras que los tríceps ayudan en la extensión del brazo durante acciones como el tiro, la cual es fundamental para el éxito del equipo.
Los músculos del antebrazo y las manos también reciben estímulos, especialmente por el continuo manejo del balón. Botar, pasar, recibir y controlar la pelota requiere coordinación y participación de diferentes músculos menos protagonistas de las extremidades superiores.
Potencia y resistencia muscular como puntos fuertes
Sobre qué grupos musculares trabajas jugando al baloncesto, una de las particularidades de este deporte tan practicado es que no se limita a desarrollar un único tipo de capacidad física en quienes lo juegan. Durante un partido se alternan momentos de alta intensidad con desplazamientos algo más suaves. Por eso, los músculos deben estar preparados tanto para realizar esfuerzos explosivos como para mantener la actividad durante largos periodos. También deben mostrar resistencia.
Los saltos para disputar un rebote, los sprints para hacer un buen contrataque y las frenadas repentinas para cambiar de dirección o buscar un pase requieren fuerza y potencia. Al mismo tiempo, moverse constantemente por la pista exige resistencia muscular y cardiovascular. ¡Hay que hacer fuerza y cardio!
Por todo esto, practicar baloncesto de forma habitual puede contribuir a desarrollar una musculatura realmente funcional.

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